La primera ciudad
fue un cortinaje de troncos y huesos,
semillas embarcadas en popas bramadas,
torniquetes para una isla
lluviosa y prístina.
La heredad columpió árboles
doncellas levitaron
cargadas de polen
sobre corales y barcazas hundidas.
Los piratas se apersonaron al sueño
y desde entonces
boyan como blancas arañas
sobre los tejados del alba,
ciguapas y amores tribales.
Apenas vasallo de tus aguas dormidas
sobre el ígneo pájaro de la llama
donde cesan los festejos
las quillas rotas,
el almirante de horóscopos y pamplinas.
Tony Raful
Poemas Escogidos