Que terminen mis días junto a ti
sin el aire salvaje
con la piel ligera.
Que se deshaga la caja de penumbras
y la pálida locura del deseo
limpie sus inciertos agujeros,
la insomne calaña de este tiempo.
Que aparezcan los organillos
que multiplican el amor,
su arcón de arrebol
que supervisan las fluidas auroras.
Que acudan los prodigios,
una corte de dóciles alas
desde el túnel de la infancia
donde moran amuletos y sortilegios.
Que huya la carroña de la pasión
por el cuerpo indigno
y una ternura restringida reponga
los viejos candelabros,
las altas cornisas,
los óleos,
el viejo corazón
que aún relampaguea en el recuerdo.
Tony Raful
Poemas Escogidos