La calle el conde
es una mano inmensa
estirándose
de la palo hincado
al dedo frío
de la estatua de colón
calle alquimia
quintaesencia de miradas
que a veces mueren
de asombro en vidrieras
o de casi amor
en otro rostro
calle bullanguera
siempre distinta
a nuestros pasos
nueva a los ojos
resplandecientes
deslizándose con las horas
pasan los condecorados
suben los condeabajo
bajan los condearriba
y detrás los condenados
si la ciudad fuera una sola calle
sería esta ruta de la memoria
este andar que acaba
con nuestra soledad
ante la taza de café
aromando la rutina interminable
callecita el conde
cundeamor
condeamor
recorrerla es ver
parte de nuestra vida
reflejada en las vidrieras.
Tomás Castro
El Amor y el Estrés