Muchísimas gracias doy por perderte
agradezco
a la larga temporada de huracanes
a las ráfagas que averiaron tu teléfono
a los aguaceros que me consumían
las ganas de pasar por tu casa
reafirmo mi gratitud a las trabas
jurando que sin ellas
no habría vencido
la tentación
de amarte.