Desde la hora en que quedamos
dispersos por los besos
nos damos buenas
lecciones de unidad
la luz que destilas se refugia en mí
a diario nos tornamos más indivisibles
compartimos el momento
la mesa
el equipaje
los enfados
tiernitante mujer
por ti pierdo la soledad
por ti intento entrar en los demás
he hecho de ti la piedra
donde descubro el fuego
donde apoyo la existencia
de tanto repartirnos
de tanto derramarnos
sin darnos cuenta el uno
al otro nos vendimos media vida
nunca juguemos a separarnos
que sería muy difícil
soportar media muerte.