Cuando
libremente
te despojas de la ropa
el mundo
cabe
entre tus piernas
pubis abierto
despejada avenida
por donde
desesperadamente
transita el deseo
tan desnudo
como el niño
que nunca
te morderá
los senos
que lejos
de tocar
tu cordón
umbilical
quedará con sus ojos
cerrados
hasta el nunca luz
quizás
dios lo ignore
pero hay
un ángel escurridizo
llorando
la muerte del que
no alcanza
nuestras manos
pausadamente
la ropa
vuelves a tu piel
olvidando que
una vida cegada
cupo
entre tus piernas.