Deja siempre que tu mano diga aquello que ocultas
a orillas de la luz aquello que besas a deshoras
aquello que duerme en sus senos cuando llueve
deja siempre que tu mano diga lo que pueden los
cuerpos en los oscuro lo que aman tus labios en las
tardes lo que rozan sus pechos en el día deja
siempre que tu mano diga que otoño sirve para
hilvanar las sombras para sombrear los higos
para sembrar la huerta deja siempre que tu mano
diga aquello que se escurre en tu verdadera ventana cuando
hueles aquello que brizna y abrisa en tu ventana
su traluz tu cabellera deja siempre que tu mano
diga que tus pasos no son los del vencido que tu
ola no es la de la infamia que tu risa no es la rosa
ni mi amargura tu antifaz deja siempre que tu
mano diga que de isla a isla ganas tu morada
que mi nostalgia es tu tesón tu fortaleza y que
toda la dicha es la desdicha de ser y padecer
siendo la sordera de la hambruna kiosco de los
soles deja siempre que tu mano diga todo lo que
oculta la palabra del contrario la manera feliz y
maníaca la desfachatez del fabulador los minutos
improbables del olvido la mirada alquilada del
naufragio la vigía dolida que conduce a tu
ultrajada y malhabida realidad deja siempre que tu
mano diga la desbocada sinrazón del miedo toda
la diluida vocación de ubicuidad de los que lloran
deja siempre que tu mano diga que tu espíritu no
enarbola ni enfebrece su bandera por
arrepentimiento de vivir o desvivir sonriéndole a la
espuma limitando al infinito el agua absurda de los
ojos a su centro a su confín ajado contrito
ultramarino de ostra de lirio de perplejidad deja
siempre que tu mano diga diciembre de agua
enero de espumas deja que tu mano diga
agua polar sombra de páramo deja siempre que
tu mano diga muchacha sin jazmines ni breteles
calambres de la buena que agoniza destellos del
sinsonte que no pasa labio amargo de mí nube y
de mi madre deja siempre que tu mano diga
califlor calle osamenta bromuro patria grande
hoja inerme poliédrica la carpa de la ira y la
resignación deja siempre que tu mano diga todo lo que
acostumbras a decirte en el espejo.